lunes, 9 de enero de 2017

La insostenibilidad de dejarse llevar

Bien es verdad que cada día que pasa es más difícil cambiar el estilo de vida de las personas, y más aún si este es el “patrón” que marca la sociedad para determinados grupos, lo cual conlleva una reflexión de quienes son los verdaderos culpables de la situación de salud que se presenta en los próximos años en nuestro país.

La relación que existe entre los años que pasan y la edad de inicio de los jóvenes en el consumo de drogas, entre ellas el alcohol, es inversamente proporcional, es decir, los jóvenes cada vez empiezan antes. Este es un problema actual para la salud pública sobre el que se está haciendo muy poco o nada. Es cierto y ya se ha mencionado que cambiar los estilos de vida no es fácil y más aún cuando se da con una población cada vez mayor, sin embargo, estamos en el momento de prevenirlo.

Hoy en día, la salud pública para los jóvenes parece ser, que únicamente se centra en charlas en los colegios/institutos y estas, no son más que charlas meramente informativas que no parecen del todo eficaces ya que estas se administran directamente a la población diana, la cual decidirá si cambiar o no, sin embargo, la diversidad de los grupos que existe en la sociedad hace que este modelo de educación sanitaria sea inefectivo al 99%, ya que si dichas charlas son impartidas a una minoría de un grupo de amigos, por ejemplo, la finalidad de esta charla nunca se podrá cumplir, debido a un factor muy presente  y a la vez olvidado: la presión de grupo.

Este es uno de los determinantes más influyentes en la adolescencia y sobre el cual se trabaja poco o de mala manera ya que, si los profesionales sanitarios nos quedamos ahí, cualquier educación que se dé en relación con los estilos de vida será una inversión perdida. Esta, es una de las causas por la que el papel de la enfermería no se puede quedar solo ahí, sino que debe llegar más lejos y aplicar nuevas estrategias más centradas y focalizadas a la comunidad, atendiendo todos los niveles de está. Ya hemos estudiado, que para combatir el problema de las drogas no es suficiente con atender el nivel persona, sino que tendremos que llegar algo más lejos: educar a los padres, madres o tutores, es decir, atender el nivel familiar. Una correcta intervención en las familias desde edades tempranas, darían como resultado un cambio en el rol social del adolescente que, por así decirlo, hoy en día se concibe como: “joven, fiestero que tiene que beber y fumar para pasárselo bien y para ser aceptado” y si esto no se cumple, el mismo sufrirá un rechazo social. Esta idea no es trasmitida como tal, pero si es la que estos perciben y hace que lleven dicha idea a la práctica, ignorando las consecuencias que repercutirán en su salud. Por lo tanto, si desde que los niños son niños se les da otro punto de vista sobre las características de “hacerse mayor” se tendrá más en cuenta por parte de ellos a la hora de seleccionar que conductas realizar.

Es necesaria una actuación inminente frente a estos tipos de problemas de los que estamos muy bien informados pero muy poco prevenidos, ya que si la actuación se retrasa en un país desarrollado como es el nuestro, las consecuencias futuras desencadenaran en una sociedad enfermiza, donde ser alcohólico o tener cáncer de pulmón será visto como normal en la población. Evidentemente, no todo el que se beba una copa o se fume un cigarrillo tendrá estas consecuencias, pero también es evidente que estas son drogas y como tal, cumplen la condición de ser adictivos. Este es uno de los principales factores de riesgo en la población actual ya que si esto continua así, el día de mañana no se podrá educar a un padre alcohólico, por ejemplo, en que el alcohol es malo.


En definitiva, es evidente que la edad de inicio en el consumo de drogas, entre ellas el alcohol y el tabaco, cada vez disminuye más debido a la concepción de que para ser mayor hay que realizar actividades de este tipo, entre otras. Sin embargo, todo esto viene condicionado desde que el niño es niño, pregunta y aprende. Por tanto, para poder abordar dicho problema de una manera eficaz habrá que actuar a nivel comunitario sobre la educación de sus padres, porque si no el aumento de enfermedades derivadas de dichas conductas aumentará constante y progresivamente. Si no somos capaces de actuar a tiempo hoy, mañana tendremos que asumir las consecuencias de un sistema de salud insostenible por una población poco prevenida. 

lunes, 28 de noviembre de 2016

Capítulo 3, un pelapatatas, un dolor de cabeza y un cuadrado

-          Minervo, ¿Dónde estabas? Llevo buscándote todo el rato, hay que hacer la cena y solo somos dos…
-          Lo siento don Clariscón, pero tú mismo me habías ordenado que subiese a elegir habitación, aunque la verdad… no me lo has puesto muy difícil. ¿Y que problema hay con la cena si para cenar solo somos dos también?
-          El problema no es cuantos seamos sino cuanto hay que cocinar y como hay que hacerlo porque yo Minervo, no me conformo con cualquier cosa. Aun así soy de gustos sencillos ¿Has oído alguna vez eso de que empezando por las cosas más difíciles acaban siendo todas más fáciles?
En esos momentos no me estaba gustando nada lo que me estaba diciendo, después de lo que había visto al llegar a la casa ya me podía esperar cualquier cosa. Decidí salir de dudas y para no alargar demasiado este silencio en el que estaba hablando con vosotros, le pregunté:
-          ¿Qué hay de cenar? No creo que sea difícil cocinar, llevo cocinando solo toda la vida y nunca he tenido problemas mayores que unas quemaditas con el aceite hirviendo.
-          Hoy había pensado en hacer unas pizzas que trajo ayer Carlos de la nevera…
-          Como que ayer de la nevera
-          Si, que ayer las saco de la nevera ¿algún problema?
-          Se habrán puesto malas…
-          Ay Carlos, Carlos, se nota mucho que eres nuevo por aquí. Si quieres adaptarte a villa vistas tienes que pensar como nosotros y vivir nuestra filosofía, la de los refranes. Alguna vez habrás escuchado aquello de: “el que no arriesga no gana”. Pues bien estoy seguro de que sí y también puedo estar seguro de que nunca te ha gustado ser un perdedor…
-          En mi casa siempre se ha dicho eso de que lo primero es la salud- interrumpió- por eso me choca lo que estás diciendo.
-          No sé por qué te debe de chocar, si es lo más normal del mundo. Teníais una forma un poco extraña de ver la vida. Por cierto, antes ¿por qué has estado tanto tiempo callado? Por un momento había pensado que te había dado algo.
-          Ah nada nada, no te preocupes. Estaba en mi onda
-          ¿Honda? ¿te has comprado un coche?
-          Pongamos las pizzas
Bueno ya puedo hablaros tranquilo, lo siento, pero es lo que tiene tener solo una voz. Pero que os voy a decir que no hayáis oído ya... bueno algo hay ¿recordáis a Carlos, el mayordomo que estaba dándose golpes a la cabeza porque según Clariscón iba a colgar un cuadro? Pues efectivamente, ya ha colgado ese cuadro y ¿a que no sabéis que es? pues simplemente un cuadrado de cristal o también llamado vitrina, la diferencia es que dentro no hay nada.
-          ¡Minervo! ¡Minervo! Venga rápido.
me reclaman, luego os cuento que necesidad requiere tanta urgencia.
-          Ya estoy aquí don Clariscón ¿Qué le ocurre?
-          Es que no lo ve ¡ayúdame a salir!
-          Que hace con la cabeza dentro del horno, ¿cómo ha acabado hay dentro?
-          Solo quería comprobar que el horno funcionaba y no he encontrado mejor forma. Ahora cállese y tráigame un poco de hielo, que en las películas he visto que siempre se lo ponen en la cabeza, y entre el dolor de cabeza que me ha entrado y el calor que tengo seguro que mato dos pájaros de un tiro.
-          Ya, pero eso se lo ponen cuando se dan un golpe
No necesitó más de un segundo para inmediatamente coger una especie de florero para golpearse la cabeza, afortunadamente no se rompió, afortunadamente. Al instante acudí a llamar a Carlos puesto que el seguro que sabría encontrar mejor que yo el hielo…
-          Minervo, di algo ¿vas a hacer algo? ¿Dónde estás?
-          Estoy buscando a Carlos, deme un segundo.

Al fin le encontré, estaba en el baño afeitándose una barba de tres días, pero… si pensaba que lo había visto todo, me equivocaba. Se estaba afeitando sí, pero no con una cuchilla normal sino más bien con un pelapatatas, no sé ni cómo.


martes, 22 de noviembre de 2016

Libertad ¿Donde estás?


Habéis oído alguna vez eso de: "ni los malos son tan malos, ni los buenos tan buenos".  muy buenas a todos, hoy me siento como un inútil... ¿cómo no he podido darme cuenta antes? Esas 11 palabras formando la combinación adecuada han dado con la clave.
A veces hasta los locos necesitan su momento de cordura y los cuerdos el suyo de locura; las chicas necesitan su momento de vestirse como un hombre y los hombres de mujer, véase carnaval, o incluso, quien no ha tenido días que lo único que le apetecía era quedarse llorando las penas en la bañera y días que lo único que les apetece es no parar de sonreír a todo el mundo.
Algunos dirán que estoy loco, y otros que simplemente hablo de un bipolar, pero eso sería un error por parte de todos, tanto el mío por no haberlo dejado claro y el vuestro por no haber sido capaces de entenderme. Pero claro, a mí solo me quedan palabras que aportar, pero a usted, querido lector, lo único que tiene que hacer es seguir con su voz mental en la cabeza mientras yo le como el coco para que usted piense.
Piense: ¿Cómo sería un mundo en el que no hubiera cuerdos ni locos, simplemente personas con su forma de ser? O mejor ¿imaginaria como seria este planeta si cada uno pudiese vestir como le diese la gana, sin depender de un sexo? O aún más difícil ¿Sería capaz de describir una vida en la cual usted no tuviese un punto de vista condicionado de lo que es motivo de tristeza o de alegría? Algo así como una canción triste con un ritmo que te empuja a salir de la cama y pegar un salto, ¿no?
Pues bien, creo que, si usted es demasiado listo, se habrá imaginado en todo caso un folio en blanco o un recién nacido, ya que, al fin y al cabo, todos nosotros cuando nacemos somos un folio en blanco que vamos rellenando en función de lo que vemos y no vemos, de aquello que etiquetamos como bueno o malo, triste o alegre, azul o rosa o todos esos condicionantes que impone una sociedad anciana a una recién nacida, parece que, con la finalidad de no querer cambiar, la querencia del ser humano.
Sin darse cuenta, por un momento ha imaginado mi utopía. Y sin yo nombrarla habrá pensado en el término: condicionantes sociales o sinónimos del mismo que nos llevan a este mundo lleno de desigualdades.
Me va a disculpar, pero antes de concluir solo quiero pedir tres cosas:
La primera, es pedir perdón por haber mencionado la palabra utopía, puesto que a groso modo, se refiere a una sociedad tan perfecta que sería imposible de alcanzar, sin embargo, yo pienso que un mundo lleno de igualdad es posible si todos tenemos toda la información necesaria para conseguirlo.
La segunda, será pedir perdón por haber sido esclavo durante tanto tiempo y permitir que otros también lo hayan sido, motivo por el cual escribo esto, para que seas libre por fin, si aceptas.
Y la tercera y última, pedir que medites las siguientes palabras: “un mundo la mitad de injusto sería completamente justo”. Construyamos todos juntos una sociedad libre, sin límites, e igualitaria, donde el termino equidad ceda su espacio en los diccionarios al termino…

domingo, 13 de noviembre de 2016

Capítulo 2, Minervo

Menos mal, pensé que nunca se callaría este hombre. ¡Ah! ¿Tú quién eres y por qué estás leyendo esto? Supongo que otra locura de Don Clariscón. Bueno ya que esta estancia es indefinida y solo podré hablar contigo querido diario, solo te pido que lo que leas no lo leas en alto pues hay cosas que pienso que no deberían salir de aquí.

Querido diario, hoy me he mudado a mi nueva casa, villa vistas, nombre que no soy capaz de entender puesto que hay poco que ver, aunque crea que hoy ya lo he visto todo. Don Clariscón, el amo de la casa me ha recibido con un aspecto peculiar para lo que estoy acostumbrado; llevaba una camiseta rosa que ponía: “I hate pink” siendo esto lo más normal que he podido encontrar en él. Los pantalones eran calzoncillos anchos de cuadros y los zapatos calcetines blancos muy altos con unas rayitas azules y rojas al final de este, aunque para ser estrictamente sinceros a los calcetines les faltaba la parte más importante del calcetín, la que cubre el pie. Clariscón me ha dicho que eso lo hace porque al fin y al cabo la parte que se ve del calcetín es la goma.

En cuanto a su cara era normal salvo que su barba era roja y su pelo moreno, tenía pocas arrugas y una lagrima color verde tatuada debajo del parpado derecho que se tapaba con maquillaje. Después de esta primera impresión, ha procedido a enseñarme la casa. En el Hall estaba su mayordomo de un metro y medio aproximadamente, estaba dándose golpes repetidamente contra la pared, según Clariscón para colgar un cuadro… después como bien habréis visto me ha enseñado su “salón” algo peculiar puesto que los asientos eran retretes y la televisión un cartón que hacía de teatro para marionetas.

Mi habitación afortunadamente está en la tercera planta o, mejor dicho, mi habitación es la tercera planta y no porque sea enorme no, sino porque, Clariscón, en su día, creyó oportuno construir un piso mas solo para poner un dormitorio.


Bueno me despido querido diario que Clariscón me reclama. Espero llegar vivo a la cena.


Capítulo 1, Don Clariscón

Bienvenido majestad, adelante buen lector, pase, aquí le trataremos como un rey. Venga pase no me obligue a empujarle, aunque dudo que con tanto conocimiento quepa por la puerta. bueno me presento, yo soy Clariscón, que absurdo decir yo soy como si aquí hubiese alguien más aparte de yo y usted. Bueno mire: ts, no diga nada voy a tutearle. Pasa te enseñare la casa.

Como no lo has visto te lo digo, ahora mismo te encuentras en la magnífica villa vistas. ¿Cómo? ¿Qué porque se llama así? Jajaja -pronunció una risa un tanto ensayada- que modesto eres ¿es que no quieres preguntar nada? Bueno da igual, pasa anda que ahí fuera te van a mojar los abuelos, que ya están en su hora de juego.
Mira ese de ahí es mi mayordomo Carlos, está colgando un nuevo cuadro que me han traído unos amigos, el cuadro lo ha pintado una tal geometría que yo no he oído hablar mucho de ella, pero bueno dice que los cuadros los hace bien. ¿Por qué pones esa cara? Ni que fuese el primer cuadro que ves, espero.

Sigamos, aquí es donde pasamos la mayor parte del día es nuestro salón y no salimos de él salvo para requisitos indispensables como por ejemplo ir a trabajar o al baño, que por cierto mañana hará un año que no piso por ahí, y para poder celebrar mañana algo si quieres verlo pasa tú, está allí al fondo. Bueno luego lo miras que tendrás que elegir habitación que el equipaje debe de pesar.