El frío se marchó y nuestro amigo por fin volvió. ¡La guerra ya había terminado! y al fin pudo volver a casa con los que de verdad le querían y no solo esto sino que ademas volvió acompañado. Puede que no del motivo por el que partió, y de hecho se perdió, sino con el motivo que le guió al regresar.
Se podría decir que volvió a achinar los ojos aplastados por sus mejillas; volvía a ser el mismo idiota, pero en este caso referido a lo que le caracterizaba y por lo que sus amigos le recordaban. Volvió a ser él y aunque los pómulos le tapasen la visión esta vez si que veía.
Aun sonríe cada vez que recuerda este momento, es como su subjetiva descripción de felicidad, o según el resto, el momento de su regreso. Ahora comenzaba una nueva etapa, en la que rumbo fijo al invierno ya llegaba a su fin para ser relevado por otra, las 18 primaveras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Al igual que vivimos en un país donde la libertad de opinión esta permitida, puedes comentar con toda libertad.