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lunes, 23 de mayo de 2016

Capítulo 3, Historia de como nos conocimos.

Antes de pasar de página echo un vistazo a todo lo que había escrito, esto provocó en el un flashback que le detuvo para vivirlo mentalmente:
Era un momento de la fiesta, ella iba caminado de espaldas con unos vaqueros y una blusa fucsia, momento inolvidable que recordaba todos los días aunque unos duela, otros amargue y casi todos llorase.
Su historia empezó con el grupo que decidieron crear con ello aprendió lo que era el amor y también en familia, lo que significaba lo transcendental y sobre todo le enseñaron a ser como ahora es: sin miedo a nada. Le demostraron que si siempre estaba con los suyos nunca le faltaría nada y así fue como llegó el día que se enganchó y comenzó a sentir un intenso sentimiento por alguien que de la nada y poco a poco, se convirtió en especial.
Cada vez que intentaba hablar de ella le pasa que se quedaba sin palabras imaginando todo lo que podrían ser respecto a lo poco que finalmente habían sido. Recordó lo bien que empezaron hablando casi todos los días de cosas absurdas, conociéndose y riendo, de ahí a simples saludos.
Últimamente ya pensó que la solución a todo era olvidar, y dejarlo pasar como si no le doliera, pero eso para él fue cavar su propia fosa, encerrarse en su propio buque y no darse cuenta de que lo que verdaderamente pasaba era el tiempo.
Una vez la preguntó a su madre si conseguiría algo tan deseado y ella le respondió: "lograras todos tus sueños si eres capaz de ir tras de ellos. Los lograrás luchando, luchando mucho".
Tras este punto y a parte en su historia, su rumbo fijo al invierno había concluido y tras ello llegaron sus 18 primaveras, sin embargo había llegado a un invierno frío donde la tinta de su pluma se congeló y los escritos fueron pocos con tal de olvidar y pasar página. Conocer gente nueva.
Llenó mares y mares mezclando tinta y lagrimas, sin embargo, ahora flota a la deriva. Es curioso que el último recuerdo de ella fuese el primer momento de todo, por así decirlo todo acabó como empezó.


sábado, 2 de abril de 2016

Capítulo 2, ¡Listos y ya!

Un descanso y como nuevo. Ya se había tomado la medicina ¡una dosis y a caminar!

Vivir tan preocupado en el pasado le hizo cambiar de estrategia y está vez, sin rumbo, optó por no preocuparse ni por nadie ni por nada, siempre y cuando no fueran importantes para él. De otro modo, comenzó a vivir la vida y a vivir su vida, empezaba a ser él sin influenciarse por otro.

Por así decirlo, dejo de vivir del pasado para empezar a vivir del presente; se olvidó de todo aunque todo no se olvidó de él; cicatrizó la herida.

Al fin todo empezaba a funcionar gracias a esa medicina que todo lo cura, una mezcla de olvidó y tiempo.

sábado, 12 de marzo de 2016

Capítulo 1, Una breve pausa.

Después de todo lo contado sobre nuestro protagonista en: rumbo fijo al invierno, la primavera llegó más florecida que nunca y nuestro joven más cultivado.
Parecía que había despertado de un sueño y comenzaba a vivir otro. Todo era precioso, principalmente los almendros; en su camino había crecido tanta hierba que perdió el rumbo y no sabía por dónde continuar. Sin embargo esto no fue un inconveniente, al contrario, esto le hizo parar y descansar, reponerse de las heridas  que atrás le habían causado pensar.
Mientras tanto, sentado con su copiloto recibió una secuela de su pasado que se tradujo en el flashback de un arrebato. Ese día era calido, también de primavera pero de otra. Volvia a tener mono de lo que un día estaba enganchado y acorde con el paisaje que les rodeaba: se derrumbó. Esa ocasión volvían a estar los dos solos y se podría decir que suficientes. De hecho, le armó de ganas y le levantó prácticamente como ahora.
Nuestro caminante quiso empezar de cero, sin embargo el tiempo no se puede cambiar. Eran momentos de no saber que hacer pero como él decía los planes improvisados siempre salen bien.

martes, 1 de marzo de 2016

Capítulo 8, La primera primavera

El frío se marchó y nuestro amigo por fin volvió. ¡La guerra ya había terminado! y al fin pudo volver a casa con los que de verdad le querían y no solo esto sino que ademas volvió acompañado. Puede que no del motivo por el que partió, y de hecho se perdió, sino con el motivo que le guió al regresar.

Se podría decir que volvió a achinar los ojos aplastados por sus mejillas; volvía a ser el mismo idiota, pero en este caso referido a lo que le caracterizaba y por lo que sus amigos le recordaban. Volvió a ser él y aunque los pómulos le tapasen la visión esta vez si que veía.

Aun sonríe cada vez que recuerda este momento, es como su subjetiva descripción de felicidad, o según el resto, el momento de su regreso. Ahora comenzaba una nueva etapa, en la que rumbo fijo al invierno ya llegaba a su fin para ser relevado por otra, las 18 primaveras.