Erase una vez un alpinista que consiguió llegar a la cima más alta y por desgracia de la cual se cayó.
La caída fue desde muy alto, tanto que una vez en el suelo todo el mundo le tomaba por muerto.
En lugar de levantarse para ser atendido, decidió permanecer en el suelo escuchando las opiniones de los que le rodeaban. Todos ellos pensaban que ya no podía oír, en definitiva, le menospreciaron.
Después del golpe, cuando todo el mundo se había ido se levantó. Sin embargo, no estaba sólo.
Había olvidado que por muy duro que fuera el golpe o dolorosa la caída siempre habría alguien a su lado. Alguien con fe en él.
La caída fue desde muy alto, tanto que una vez en el suelo todo el mundo le tomaba por muerto.
En lugar de levantarse para ser atendido, decidió permanecer en el suelo escuchando las opiniones de los que le rodeaban. Todos ellos pensaban que ya no podía oír, en definitiva, le menospreciaron.
Después del golpe, cuando todo el mundo se había ido se levantó. Sin embargo, no estaba sólo.
Había olvidado que por muy duro que fuera el golpe o dolorosa la caída siempre habría alguien a su lado. Alguien con fe en él.
Allí estaba aquella que nunca dejó de confiar en él y que tan bien le conocía. Tanto que sabía que una caída tan alta no lo destruiría, en definitiva, lo conocía.
Esta historia no es inventada, es una historia real que trata sobre ti. El protagonista de esta historieta eres tu, el alpinista, el que es capaz de llegar a lo mas alto las veces que se lo proponga y «aquella» es la persona que nunca dejó de creer en ti.
Esta historieta trata sobre la vida misma: críticas sin conocimientos y conocimientos sin críticas. Básicamente, ellos y nosotros.
Sencillamente, nosotros.
Simplemente, gracias mamá.
Sencillamente, nosotros.
Simplemente, gracias mamá.
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