sábado, 6 de enero de 2018

Capítulo 3, Clemencia prorrogada

Comenzaba una nueva etapa, pero esta vez con viejos amigos. Nadie había olvidado su famoso anonimato. El juicio aun no tenía fecha, y hasta entonces su estancia en la cárcel seria provisional.

Todo el tiempo que estuvo allí, no supo que hacer los primeros días, contracorriente intento no dar importancia a la situación, el motín estaba comenzando. Al poco tiempo la recaída llego de manera pasiva sin que él se diese cuenta entrecomillas: sin saber por qué su autoestima estaba bajando progresivamente, desgastando los cimientos de hasta entonces, aquel vagabundo sin hogar. El mismo, que dijo que sus sentimientos se marcharon por la puerta de atrás, les dejó pasar y se quisieron ir siguiendo las huellas que dejo al partir, pero no, no. Ahora miento si digo que sus sentimientos se marcharon, mas estos no pueden desprenderse de su dueño, fue este quien los llevó.

Al contar todo esto, parece que él mismo os mintió en el transcurso de esta historia, pero quizás la mentira solo fue la materia prima de esta burbuja, que construyó sin darse cuenta porque como bien él dijo: “sentí verdades, sentimientos”.

Capítulo 2, Preso

Cuando todos pensábamos que nuestro amigo, había llegado por fin a su ansiada meta, resultó ser un final inapropiado. Parecía que, en lugar de tropezar otra vez con esa piedra, durante todo este tiempo estuvo dándola patadas hasta llegar a su destino, con la finalidad de no verse en la obligación de tener que sobrepasarla.

Parece mentira, pero tanto había andado que el ir dando patadas a una piedra por mero entretenimiento hizo que su recorrido no hubiera llegado a ningún sitio, de tal modo que su punto de salida se habría desplazado a su llegada. El intentar recordar cómo olvidar volvía a ser un protagonista más de su historia. Parecía que este éxtasis, ya había llegado en 18 primaveras y por fin le había callado por completo esa red de neuronas que ahora mismo han tomado el poder de su cabeza para poder escribir todo esto.

Agachando la cabeza, dijo adiós a la libertad de vivir, más nunca existió, y sus recuerdos tras cumplir condena en la sección de aislamiento, ahora le toca pagar a él y cumplir la condena de haber liberado el vago recuerdo.