Solo sabía que ese remedio le había sido eficaz poco más de 1000 días, y sin embargo, en este momento no sabe por qué se replantea todo esto. Con todo lo que debería haber aprendido y ahora dice no sé. Puede ser, que el planteamiento en su principio no estuviera bien y todo esto solo hubiera sido un analgésico que callaba en su mente todo aquello que en notas gritaba. Siempre recordará el principio, pero nunca el final, más bien porque, el final nunca llegó. Pero, ahora debe asumir su responsabilidad de lo hecho, sin contemplaciones, ahora es el momento de explotar esta burbuja que encubría todo aquello que sintió, y que hace poco recordó.
Querido lector, este protagonista nunca quiso escribir más partes de esta serie, sin embargo, así fue que de nuevo volvió a sentir ese rumbo fijo al invierno que tanto le comía la cabeza, ahora puede explicar este título que tan bien selecciono, siendo el dueño de uno mismo y conociéndose a sí mismo como nadie jamás lo habría hecho. Ahora ese rumbo fijo ya no era tanto rumbo, sino que más bien se podría considerar como las hojas de los árboles en otoño.