sábado, 6 de mayo de 2017

Capítulo 1, Caídas en Otoño

A día de hoy ya no sabía si lo que hizo estuvo bien. ya no sabía si ese poeta de baldosa dejo el suelo y se mudó al cielo solo por buscar a otra diosa. Y, con la cabeza en otro sitio, aprendió a volar y a no mirar atrás, a andar por andar, a buscar su camino y a no elegir sino a esperar. Ya no sé si todo aquello estuvo bien.

Solo sabía que ese remedio le había sido eficaz poco más de 1000 días, y sin embargo, en este momento no sabe por qué se replantea todo esto. Con todo lo que debería haber aprendido y ahora dice no sé. Puede ser, que el planteamiento en su principio no estuviera bien y todo esto solo hubiera sido un analgésico que callaba en su mente todo aquello que en notas gritaba. Siempre recordará el principio, pero nunca el final, más bien porque, el final nunca llegó. Pero, ahora debe asumir su responsabilidad de lo hecho, sin contemplaciones, ahora es el momento de explotar esta burbuja que encubría todo aquello que sintió, y que hace poco recordó.

Querido lector, este protagonista nunca quiso escribir más partes de esta serie, sin embargo, así fue que de nuevo volvió a sentir ese rumbo fijo al invierno que tanto le comía la cabeza, ahora puede explicar este título que tan bien selecciono, siendo el dueño de uno mismo y conociéndose a sí mismo como nadie jamás lo habría hecho. Ahora ese rumbo fijo ya no era tanto rumbo, sino que más bien se podría considerar como las hojas de los árboles en otoño.



martes, 28 de febrero de 2017

Final abierto

-   ¡Buenos días!
-   No todos los días son tan buenos para todo el mundo. Tengo una amiga que cuando las cosas no le iban del todo bien solía decir aquello de: “de subidas y bajadas va la vida" evidentemente no siempre se puede estar muy feliz, sino que, en ocasiones estar triste también es sano, sabia reflexión de otro pilar indispensable en mi vida. 
Hubo días en los que disfrutaba de un paraíso tropical, emocionalmente hablando, y en los que mi vida se centraba únicamente en disfrutar el momento, tumbarme en la arena de la playa y descansar, simplemente eso, descansar o propiamente dicho por los que me conocen, no hacer nada. Pero, un día la marea subió, te moja inesperadamente y te despiertas sin saber nada. obviamente te preguntas ¿Que ha pasado? si eres demasiado vago y no aceptas cambios en tu vida, te quedaras ahí sin saber respuesta admitiendo la incertidumbre, pero si eres de los míos te levantarás y pasarás de disfrutar de una playa tropical a estar perdido en una selva.
Sin darte cuenta has hallado la primera solución, era de noche y la luna estaba llena, por lo tanto, la marea había subido. Mi instinto de supervivencia me fijó el primer objetivo, encontrar agua. Mi camino continuaba sin rumbo, sin embargo, con una dirección y un destino: un rio que me llevase a la civilización donde sin duda, tenía la certeza de que encontraría a alguien que me diese las respuestas que necesitaba. 

Pasaron casi 24 horas y el caminante seguía haciendo camino al andar rumbo a ningún lugar. La frondosa vegetación le impedía ver más allá de 5 metros a la redonda, pero algo le decía que sus pasos le llevarían a buen puerto. La visión disminuía y no por la noche, sino por otro fenómeno natural más. Al principio lo tomó como enemigo, pero con el tiempo supo transformarlo en aliado, hablo de la niebla. Una buena guía que indicaba que la primera meta estaba al caer. Él seguía triste puesto que, aunque supo aliarse con la naturaleza, no era capaz de entender por qué esta se lo ponía tan difícil. Seguía bajando.

Tras un largo recorrido entre densa niebla y espesa vegetación, se mojó los pies. Lo único que le llamó la atención en ese momento y de gran valor reseñable, fue que el único camino guiado a partir de ese mismo instante era dejarse llevar por la corriente, como si por la orden de una fuerza mayor se tratase. Continuó bajando.

Al fin, después de tanta bajada halló a la civilización. Tanto bajar le había dejado hundido, pero amigo de subidas y bajadas va la vida, y siempre para poder subir debemos de bajar primero hasta lo más profundo para encontrarnos a nosotros mismos, es decir, para volver a la civilización y volver a construir el hogar que nos rodeaba curados de la enfermedad de vivir con la mejor medicina del momento, la tristeza.

Así lector, es como “termina” esta pequeña historia, con el principio de la misma, pero con otro personaje; ahora serás tú el protagonista:

-   Buenos días.

lunes, 9 de enero de 2017

Sexo, amor o drogas. 3

Se me olvidaba que en el titulo de este articulo también aparecía la palabra sexo. Tranquilízate, hablemos de ello pero sin prisa. Vayamos polvo a polvo, perdón, quería decir poco a poco ¡Que estúpido!

¿No os habéis dado cuenta de que muchas relaciones siguen en pie gracias a este factor? Pues yo sí y antes de continuar por este tema quiero aclarar que no me refiero al termino usado de "follamigo". No es lo mismo, ahí no te comprometes con nadie a tener nada serio, solo sexo. Sin embargo, ya he dicho que si no fuese por este factor muchas parejas no seguirían siendo pareja. Me parece triste que por algo así haya gente destrozándose la vida, juventud etc. Pero en fin, eso es problema suyo y si no lo tienen claro !Que se pinten de blanco! 

Ya me jodería encontrarme en esa situación porque por lo general esta gente tienen mente cerrada y pocas cosas abiertas, lo cual conlleva a añadir dificultades a la hora de hacerles ver la propia realidad, pero bueno, ellos son "felices"¿no? Por supuesto que si no son capaces de percibir la mismísima realidad lo serán  porque no viven la realidad. 


En conclusión, haced lo que queráis con vuestras vidas que para eso son vuestras, aunque muchos de vosotros dejéis que hagan con ella lo que quieran. Si así es, suerte.

La insostenibilidad de dejarse llevar

Bien es verdad que cada día que pasa es más difícil cambiar el estilo de vida de las personas, y más aún si este es el “patrón” que marca la sociedad para determinados grupos, lo cual conlleva una reflexión de quienes son los verdaderos culpables de la situación de salud que se presenta en los próximos años en nuestro país.

La relación que existe entre los años que pasan y la edad de inicio de los jóvenes en el consumo de drogas, entre ellas el alcohol, es inversamente proporcional, es decir, los jóvenes cada vez empiezan antes. Este es un problema actual para la salud pública sobre el que se está haciendo muy poco o nada. Es cierto y ya se ha mencionado que cambiar los estilos de vida no es fácil y más aún cuando se da con una población cada vez mayor, sin embargo, estamos en el momento de prevenirlo.

Hoy en día, la salud pública para los jóvenes parece ser, que únicamente se centra en charlas en los colegios/institutos y estas, no son más que charlas meramente informativas que no parecen del todo eficaces ya que estas se administran directamente a la población diana, la cual decidirá si cambiar o no, sin embargo, la diversidad de los grupos que existe en la sociedad hace que este modelo de educación sanitaria sea inefectivo al 99%, ya que si dichas charlas son impartidas a una minoría de un grupo de amigos, por ejemplo, la finalidad de esta charla nunca se podrá cumplir, debido a un factor muy presente  y a la vez olvidado: la presión de grupo.

Este es uno de los determinantes más influyentes en la adolescencia y sobre el cual se trabaja poco o de mala manera ya que, si los profesionales sanitarios nos quedamos ahí, cualquier educación que se dé en relación con los estilos de vida será una inversión perdida. Esta, es una de las causas por la que el papel de la enfermería no se puede quedar solo ahí, sino que debe llegar más lejos y aplicar nuevas estrategias más centradas y focalizadas a la comunidad, atendiendo todos los niveles de está. Ya hemos estudiado, que para combatir el problema de las drogas no es suficiente con atender el nivel persona, sino que tendremos que llegar algo más lejos: educar a los padres, madres o tutores, es decir, atender el nivel familiar. Una correcta intervención en las familias desde edades tempranas, darían como resultado un cambio en el rol social del adolescente que, por así decirlo, hoy en día se concibe como: “joven, fiestero que tiene que beber y fumar para pasárselo bien y para ser aceptado” y si esto no se cumple, el mismo sufrirá un rechazo social. Esta idea no es trasmitida como tal, pero si es la que estos perciben y hace que lleven dicha idea a la práctica, ignorando las consecuencias que repercutirán en su salud. Por lo tanto, si desde que los niños son niños se les da otro punto de vista sobre las características de “hacerse mayor” se tendrá más en cuenta por parte de ellos a la hora de seleccionar que conductas realizar.

Es necesaria una actuación inminente frente a estos tipos de problemas de los que estamos muy bien informados pero muy poco prevenidos, ya que si la actuación se retrasa en un país desarrollado como es el nuestro, las consecuencias futuras desencadenaran en una sociedad enfermiza, donde ser alcohólico o tener cáncer de pulmón será visto como normal en la población. Evidentemente, no todo el que se beba una copa o se fume un cigarrillo tendrá estas consecuencias, pero también es evidente que estas son drogas y como tal, cumplen la condición de ser adictivos. Este es uno de los principales factores de riesgo en la población actual ya que si esto continua así, el día de mañana no se podrá educar a un padre alcohólico, por ejemplo, en que el alcohol es malo.


En definitiva, es evidente que la edad de inicio en el consumo de drogas, entre ellas el alcohol y el tabaco, cada vez disminuye más debido a la concepción de que para ser mayor hay que realizar actividades de este tipo, entre otras. Sin embargo, todo esto viene condicionado desde que el niño es niño, pregunta y aprende. Por tanto, para poder abordar dicho problema de una manera eficaz habrá que actuar a nivel comunitario sobre la educación de sus padres, porque si no el aumento de enfermedades derivadas de dichas conductas aumentará constante y progresivamente. Si no somos capaces de actuar a tiempo hoy, mañana tendremos que asumir las consecuencias de un sistema de salud insostenible por una población poco prevenida.